Formalidad laboral: ¿Cómo impacta en tu futura pensión?
La densidad de cotizaciones es uno de los factores más importantes para construir tu pensión. Este concepto se refiere a los períodos en que los trabajadores cotizan para su pensión. El trabajo informal, los períodos como trabajador por cuenta propia sin cotizar, la cesantía, entre otros factores, generan las llamadas “lagunas previsionales”, que tienen un efecto directo en el monto de tu pensión futura.
¿Qué significa ser un trabajador formal?
Ser un trabajador formal implica cumplir con ciertas obligaciones legales y, a la vez, acceder a derechos laborales y previsionales que resguardan tu bienestar.
- Si eres trabajador dependiente, cuentas con un contrato de trabajo y estás sujeto a normas como jornada laboral, pago de horas extra, descansos y protección en caso de accidentes o despidos. Tu empleador es responsable de pagar tus cotizaciones a la seguridad social: salud, pensión, seguro de cesantía, entre otros.
- Si eres trabajador independiente, tu formalidad se refleja en que emites boletas de honorarios y declaras tus ingresos al Servicio de Impuestos Internos. Esto te permite realizar cotizaciones previsionales, acceder a beneficios como la salud, licencia médica, y proyectar una pensión a futuro.
En ambos casos, ser formal te da acceso a una red de protección social y contribuye a construir un mejor futuro laboral y previsional.
Estas cotizaciones incluyen:
- Cotización para pensiones: El 10% de tu sueldo imponible se destina a tu Cuenta de Capitalización Individual, administrada por tu AFP, y constituye el ahorro base para financiar tu pensión futura. Con el aumento de la tasa de cotización del 1% del sueldo imponible en agosto 2025, a cargo del empleador, un 0,1% adicional se destina a tu cuenta individual y el 0,9% restante se destina al FAPP (Fondo Autónomo de Protección Social).
- Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS): Cubre a los trabajadores y sus familias en caso de invalidez por causas no laborales o fallecimiento, contribuyendo al financiamiento de la pensión de invalidez o de sobrevivencia, según corresponda.
- Seguro de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales (ATEP): Da acceso a atención médica, rehabilitación, licencias y pensiones en caso de accidentes laborales, de trayecto o enfermedades relacionadas con el trabajo.
- Ley SANNA: Permite a madres o padres ausentarse del trabajo con subsidio en caso de enfermedad grave de un hijo o hija.
- Seguro de Cesantía: Proporciona ingresos en caso de quedar sin trabajo, permitiéndote mantener estabilidad económica durante la búsqueda de un nuevo empleo.
- Cotización de salud: Te garantiza acceso a prestaciones médicas, licencias y permisos parentales a través de Fonasa o Isapre, dependiendo de tu sistema de salud.
¿Por qué la formalidad laboral es clave para tu futura pensión?
Cuando trabajas de manera formal, estás acumulando ahorro previsional mes a mes. Cada vez que recibes tu sueldo, un porcentaje se destina automáticamente a tu Cuenta de Capitalización Individual, y ese dinero comienza a crecer gracias a la rentabilidad de los fondos de pensiones.
Mientras más tiempo cotices y mayor sea tu ahorro acumulado, mejor será tu pensión. Pero la formalidad también trae otros beneficios importantes:
- Acceso a salud para ti y tu familia: Con tus cotizaciones de salud, puedes atenderte en centros médicos, hospitales o clínicas, con cobertura de Fonasa o una Isapre. No solo tienes acceso a cobertura para bonos de atención médica, sino que también a hospitalización y licencias médicas.
- Licencias médicas pagadas: Si te enfermas, tienes un accidente o necesitas tratamiento, puedes acceder a una licencia médica que te otorgue reposo laboral. Esto solo es posible si estás al día con tus cotizaciones.
- Vacaciones pagadas: Si eres trabajador dependiente, con contrato de trabajo formal, tienes derecho a 15 días hábiles de vacaciones al año, y durante ese período debes seguir recibiendo tu remuneración.
Este es un derecho laboral, independiente de si tus cotizaciones previsionales han sido pagadas o no.
Además, las vacaciones pueden servir como respaldo para acreditar tiempo trabajado, por ejemplo, en el caso de acceder a beneficios como el feriado progresivo, aunque no son el único medio para hacerlo.
- Permisos parentales: Si tienes un hijo o hija, puedes acceder a pre y postnatal, a licencias por enfermedad grave, y subsidios como el de la Ley SANNA, que permite cuidar a tu hijo con enfermedades graves.
- Inclusión financiera: Demostrar ingresos formales es clave para acceder a arriendos, subsidios habitacionales, postular a un crédito hipotecario o algo tan simple, como acceder a un plan telefónico.
¿Qué pasa si trabajas de manera informal como dependiente?
El trabajo informal, en el caso de los trabajadores dependientes, implica no tener contrato de trabajo y, por lo tanto, quedar fuera del sistema de protección social. Esto te expone a:
- Jornadas extensas sin regulación.
- No pago de horas extra.
- Ausencia de cotizaciones previsionales.
- Imposibilidad de demostrar ingresos estables.
- Falta de acceso a salud, licencias médicas y subsidios.
- Y, lo más grave: no generar ahorro para tu pensión, lo que puede traducirse en una jubilación con ingresos muy bajos o depender únicamente del apoyo estatal.
La informalidad impacta no solo tu futuro, sino también tu bienestar actual y el de tu familia.
¿Cómo puedes asegurarte de estar trabajando de manera formal?
- Verifica que tienes contrato: Si eres dependiente, debe existir un contrato firmado. Si eres independiente, debes emitir boletas de honorarios por tus servicios.
- Confirma que tus cotizaciones estén pagadas: Puedes revisar tus pagos en www.sontuslucas.cl o pedir tu Certificado de Cotizaciones directamente en tu AFP.